“Benzulul” (Eraclio Zepeda)

Los Cuentos de Benzulul

 Benzulul es una colleción de ocho cuentos, se llaman:

1.Benzulul

2.El Caguamo

3.El Mundo

4. Vientooo

5.Quien dice verdad

6. La Canada del Principio

7. Patrocinio Tipá

8. No se asombre, sargento           

Los cuentos tienen lugar en Chiapas, sus personages son indígenas. Benzulul es el primer de los ocho cuentos y tambien da título al libro.

En este primer cuento Juan Rodriguez Benzulul rechaza el propio nombre porque como él dice “el nombre da juerza. Si tenés nombre cualquiera cosa, tas fregado. Y eso es lo que más me amuela. Benzulul no sirve pa guardar semilla.” Y con la ayuda de la nana Porfiria se apropia de otro nombre, Encarnación Salvatierra,…”brilloso como una luciernaga. Todos averiguan que tiene semilla grande nomás de oír: Encarnacón Salvatierra. Hace maldá y es respectado. Mata gente y nadie agarra.” Como consecuencia del atrevimiento de Benzulul, el ofendido lo cuelga por los brazos de un arbol y le corta la lengua, “para que no me ande robando el nombre”.

Tambien en el cuento “Quien dice la verdad” la personaje de Sebastián Pérez Tul asume las consecuencias de su acto: El asestinado de un comerciante que ofendió gravemente a su familia, y accepta el castigo de la justicia. Parece que así tienen que pagar la osadía de haber puesto en duda sus lugares en el mundo.

En los dos cuentos “Vientooo” y en “Partocinio Tipá” la naturaleza y los hombres establecen enigmáticas correspondencias- el asesinato de un comerciante que ofendió gravemente a su familia- y acepta el castigo expedidivo de la “justicia”. Ambos personajes pagan cara la osadía de haber puesto en duda su lugar en el mundo. En “Vientooo” y en “Patrocinio Tipá” la naturaleza y los hombres establecen enigmáticas correspondencias. Para entender las implicaciones de este diálogo, resulta más sugerente hablar de una visión analógica que de magia, blanca o negra;cada uno de los personajes se desdobla en otro, su “nagual”, para ver realizadas- aunque s´´olo sea de manera simbólica- secretas aspiraciones o como evasión de una realidad insoprtable: hombre-culebra, hombre-urraca, hombre-agua, cada uno representando en su destino- y en la rebelión contra éste- la grandeza del mito como privelegio de lo humano. Matías, la personaje principal en Vientooo dice con claridad: “El viento es culebra. La culebra no tiene dueno, no tiene patrón. No hay en toda la tierra quien pueda reganarla. Es culebra. Yo, mirálo caso, lo tengo jefe, pues? Porque soy culebra! Ese es mi nagual. El viento es tambien culebra”.

Patrocinio Tipá por su parte dice:” ya es de nacimiento el andar de andariego. Así es mi natural y ni modo. Fue culpa de mi tata si bien se analiza. Cuando nací, el viejito no se dio prisa pa enterrar mi obligo que es como debe hacerse, que es como mando la buena crianza. Se descuidó el tata vino una urraca y se llevó mi obligo pa mas nunca. Y siendo ansina, onde diabolos voy a estar quieto? Siempre volando como mi obligio, que esa fue mi ganancia”. El cuento termina con esta describción: “Lentamente el viejo Patrocinio se levantó de la piedra en que estaba sentado. Agorró la vereda que va para Zoquintiná. Antes de dar la vuelta para bajar al río, una urraca empezó a volar delante de él.”

En “No se asombre, saregento”, la estructura circular del relato y su sorpresivo final subrayan las cualidades de una historia entranable, el relato minucioso y compremetido de una relación entre padre y hijo, vista desde la perspectiva de la muerte inminente.

Respecto a la lenguaje se puede decir que los cuentos de Benzulul tienen todos narradores cujo lenguaje, si no es tan rustico como el de los personajes propiamente, se le aproxima. Los narradores hablan aun cuando no se dramaticen en otro sentido, colocandose en lenguaje como intermediadores entre los protagonistas campesinos e indígenas del sur de mexico, y el lector.

Joseph Summer analiza los cuentos en los siguientes palabras: A fin de los cuentos de benzulul se destaca la resistencia del pueblo chiapaneco, afianzado en su manera de ser y de sentir y en sus tradiciones, y capaces de sobrellevar en espiritu los inevitables conflictos con los de afuera.

El segundo libro de Zepeda, Asalto nocturno (joaquín Mortiz, 1975. Premio nacional del cuento 1974) significa un cambio radical. Irrumpen nuevas preocupaciones estilísticas, se hace evidente un ensanchamiento en la experiencia vital del autor. Aparecen distintas gentes y lugares. La influencia del realismo mágico es notaria en el desarollo y en la solución de los cuentos.

“Asalto nocturo”, ultimo cuento del libro, resume esta etapa. Cenido a la escueta memoración de los hechos, el cuento va narrando la vicisitud pasada y presente de Juan Francisco de la Mora y de un grupo de antiguos cedetes de la escuela militar, quienes- en una desventurada ocurrencia de parranda- invaden con animo de desagravio dicho instituto castrense. Los ancontecimientos se desarrollan paso a paso, con precisión de relojería: Juan Francisco de la Mora experimenta en carne propia- ahorta como victima- los mismos acontecimientos que vivió como testigo en otros tiempos. El terror y la violencia, sabiamente dosificados en el tiempo narrativo, acaban envolviendo al lector. Por la eficacia de su ritmo y por el uso de su lenguaje, “Asalto nocturno” es denotado como lla obra maestra de Eraclio Zepeda.

 Un autor indigenista?

 Para entender los cuentos de Zepeda hay que fijar donde tienen lugar: en Chiapas. Chiapas  es uno de los estados de México, localizado en el sureste. Es el estado con mayor volumen de población indígena del país. Tiene 4 milliones habitantes, un millón son de antecedencia indígena y 250 mil de ellos no hablan espanol. Ellos hablan sobre todo el Tzotzil y otras lenguajes de origen maya como chol, tojolabal, mam y lacandón. Aproximatamente 40 por cientos son analfabetos.       

El autor chiapaneco justamente célebre por la felicidad verbal con que narra historias de su tierra nativa, ha ejercido el oficio de vivir desde multiples pespectivasmilitante comprometido, lírico de obra considerable (miembro del grupo que publicó en los anos sesenta el volumen colectivo de poesía La espiga amotinaga). El microcosmos prodigioso de maravillas y pesares que es Chiapas se manifesta con vívida precisión en las sucintas descripciones y los diálogos lacónicos con los que Zepeda trae a cuento, literalmente, al acontecer de hombres y mujeres que encarnan- a pesar de su lejanía geográfico- cultural- la condición humana como resumen de fatalidades y siempre precarios momentos d libertad.

Los cuentos de Benzulul son enmarcados dentro de lo que la critiqua denomina “el ciclo de Chiapas” y que incluye entre otros autores a Rosario Castellanos, tratan sobre todo del mundo indígena. Universo reducido al parecer habitado por los antiguos dioses mayas, beneficios y crueles, y que en forma inquietante dilata sus limites de modo que el lector moderno puede sumergirse en el y reconercerse. El escritor chiapaneco narra historias de su tierra nativa y ha ejercido de vivir desde múltiples perspectivas. La mirada del autor cubre con un velo solidario y fraternal los sufrimentos y las esperanzas de sus personajes: los indigenas chiapanecos. En Benzulul Zepeda artibuye el profundo pesimismo del libro al ambiente politico particularmente represivo de los anos 50. Los protagonistas de Benzulul se mitifican con base en lo magico. Por ejemplo en “ Vientooo” , el cuento en que el viejo protagonista Matías, especie de brujo, tanto confie en sus conocimientos de la naturaleza, que se deja picar por una víbora por que esta no lo puede matar en la noche sin luna- y por que es su nahuatl. Cuando al final se despejan las nubes, lo que anuncia el fin del mal tiempo, acaecen de una vez la salvacion de las tierras, ansiada por Matias, y su propio muerte. Matías yace en otra concepción de lo real.

Zepeda tiene un papel como promotor cultural en su propio país y en el extranjero, es sobre todo cronista de un mundo- el de los tzotziles y tzeltales- cerdado por la “civilisación” depredadora del México mestizo y criollo.

Aunque es considerado por muchos como un escritor indigenista, Zepeda no está de acuerdo con la clasificación. “Escribí sobre indios porque eran las personas que mejor conocía, si hubiera conocido cosmonautas hubiera escrito sobre cosmonautas, pero mis personajes siempre fueron hombres y mujeres, de ninguna manera fueron figuras de cartón o de paja”.